True Blood y la temporada que nunca debió ocurrir

Poster de la serie de vampiros True Blood

Este artículo va especialmente dedicado a los trubies de corazón, a los que alguna vez lo fueron y a quienes realmente desprecian esta exitosa serie de HBO. Porque, para bien o para mal, después de 7 temporadas al aire, las aventuras de Sookie Stackhouse (Anna Paquin) y los pueblerinos de Bon Temps por fin han llegado a su fin. Pero antes de entrar en los detalles de por qué esta última temporada es indiscutiblemente mediocre (sí amigos, incluso peor que la del aquelarre de brujas) me parece importante recordar los highlights de una serie que a todos en algún momento nos mantuvo al borde del asiento.
 
Basada en la saga “The Southern Vampire Mysteries” escrita por Charlaine Harris, y adaptada a serie por Allan Ball para HBO, True Blood gozó en sus primeros años de los elogios de la crítica y una enérgica fanaticada. Esos inicios serán recordados por una tremenda carga de sexualidad, muy atractivos protagonistas y líos amorosos que cruzan todas las barreras del sexo, orientación raza y/o especie. Eso sin mencionar la provocadora secuencia de su intro con la sensual -y difícil de olvidar- canción Bad Things.
 
Escena de la serie de vampiros True Blood
Lo cierto es que True Blood fue, efectivamente, una de mis series favoritas por mucho tiempo. La defendí incluso cuando para muchos fanáticos renegados ya era indefendible y jamás olvidaré cómo dejé de dormir por una semana viendo de manera maratónica la primera temporada. Cuando aún no sabíamos de la infinidad de criaturas sobrenaturales que poblaban aquel universo y todo se reducía a los vampiros saliendo a la luz de la sociedad para vivir como cualquier otro ciudadano. Pero no es hasta la segunda temporada que se desata la verdadera locura. La segunda es mi favorita y, en mí opinión, el punto más alto de la serie. Sin desmerecer por supuesto las posteriores. En ella se introduce nuevas criaturas, mucho más sexo y la descriteriada psicótica Ménade Maryann (Michelle Forbes).
 
La tercera temporada tiene relevancia para muchos por introducir las manadas de hombres lobos y al querido (y ridículamente atractivo) Alcide Herveaux (Joe Manganiello). Siempre dejando la vara alta con antagonistas cada vez más peligrosos, pero causando una relativa extrañeza en el público al revelar la naturaleza de hada de Sookie.
 
Es en la cuarta temporada que la serie empieza a perder credibilidad, cuando los protagonistas se enfrentan a la influencia de una bruja que buscaba una venganza particular contra los vampiros. Honestamente la historia se debilitó un poco en esta temporada y muchos dieron la serie casi por terminada. Pero los productores, aun esperanzados en reposicionar su reputación, cortaron de raíz la relación de la historia con los libros y se aventuraron con una quinta temporada que me resultó bastante entretenida, ya que se centraba en los orígenes del vampirismo y la madre creadora de los vampiros, Lilith (Jessica Clark).
 
Por último, la sexta temporada, dio un giro inesperado al poner a los humanos a cazar vampiros como si estuvieran viviendo la nueva inquisición. Encerrando a nuestros protagonistas en una especia de campo de concentración. Una temporada que me pareció excitante y llamativa, pero con un horrible final que arruinó todo lo que con esfuerzo los productores habían construido, haciendo hincapié en la supuesta muerte del quizás más querido personaje, Eric Northman. Cabe mencionar también que para esta temporada Allan Ball se retiró de la serie para perseguir otros proyectos más productivos.
 
True-Blood-2
Es así como llegamos a la temporada que nunca debió existir… Y es que cada capítulo resultaba una decepción más profunda que la anterior. Partiendo por las pésimas resoluciones de los guionistas, la falta de arco argumental y las muertes indiscriminadas y sin justificación de muchos personajes. Cerrando todo como si esto fuera una serie de dibujos de Nickelodeon. A ratos pensé que los productores realmente se estaban burlando. Que era todo una broma y que en los capítulos finales ocurriría un giro tremendo y todo sería maravilloso de nuevo… Pero estaba equivocado. Los romances se resolvían como si esto fuera Corín Tellado. Todo era meloso, absurdo y de telenovela barata.
 

Final de temporada: Spoiler

Mataron a Tara en los primeros segundos del primer episodio e inventaron una suerte de after death trama que no tenía ningún sentido. Jamás supimos cómo Eric pasó de estar en llamas al terminar la temporada anterior, a estar postrado en un sótano en Francia enfermo de hepatitis V (Una ridícula reinterpretación del SIDA en el mundo vampírico). Por suerte para todos Sam y su desabrida vida desaparecieron de nuestra vista sin pena ni gloria.
 
Alcide fue asesinado de un balazo en la cabeza como si nada y los guionistas intentaron de meternos la reunión amorosa de Bill y Sookie como un supositorio en el trasero. Por si fuera poco, la despreciable Sarah Newlin (Anna Camp) se convirtió en elemento clave al ser la cura a la hepatitis V y al final, más que volverse predecible se convirtió en un vergonzoso show pobre que yo no le recomendaría a nadie. Si bien les aseguro que podría continuar nombrando los puntos bajos y justificando lo aburrida y decaída que resultó esta temporada, simplemente me quedaré con que ni siquiera la muerte de Bill me resultó satisfactoria, porque hasta dicho momento, que esperé por años ocurriese, fue mediocremente ejecutado.
 
En resumen chicos, una temporada absolutamente prescindible. Si alguien aun no la empieza, mi única recomendación es que jamás lo haga y en su cabeza conciba el final de la sexta temporada como el final de la serie. No dejará su corazón contento, pero tampoco arruinará la ilusión ni desperdiciará el tiempo dedicado a una serie que alguna vez fue objetivamente grandiosa.
 

 

Written By
More from D. H. Vil.

Ouija, hablando con los muertos

Amigos de Be Afraid, tuve el agrado de asistir esta mañana a...
Read More