The Thing, el enigma de otro mundo

Poster de la película The Thing también conocida como La Cosa protagonizada por Escena de The Thing (1982) dirigida por John Carpenter y protagonizada por Kurt Russell, Wilford Brimley, Keith David

En una tranquila mañana de 1982 en la base de Estados Unidos de la Antártica, irrumpe de improviso un helicóptero noruego queriendo dar caza a un perro siberiano. Al producirse un pequeño altercado entre los hombres, los noruegos son abatidos. Al animal lo encierran junto a los otros caninos, sin saber que el intruso tenía a “la cosa” en su interior.
 
Este es el inicio de un clásico de culto en la filmografía de ficción-terror de los años 80. Si bien la dirección del filme estaría originalmente a cargo de Tobe Hooper (The Texas Chain Saw Massacre, 1974) aprovechando el contrato vigente que mantenía con la Universal por ese entonces, fue uno de los productores quien insistió en que John Carpenter debía dirigirla. Carpenter estaba escribiendo su nombre con letras de oro en ese tiempo, ya que venía precedido por su éxito mundial Halloween (1978) en donde da vida al maníaco Michael Myers, The Fog (1980) y Escape from New York (1981). El director también así aprovechaba de rendir tributo a la película original en la cual se basa The Thing, esta es The Thing from Another World (“La cosa de otro mundo”, 1951) que es básicamente la misma historia en cuanto a ambientación e hilo conductor. Carpenter imita el opening de la original en forma idéntica (las letras que aparecen como si se estuvieran quemando), además de agregar una escena previa en la que aparece un OVNI estrellándose en La Tierra.
 
Acá puedes ver un resumen de la película de 1951, comprobando que el opening es el mismo:
 

The Thing está protagonizada por Kurt Russell quien interpreta a ‘McReady’. Russell se convertiría en el regalón de Carpenter, obteniendo el rol principal en cuatro oportunidades. “La cosa” fue el segundo filme de aquellas cuatro.
 
La película en su desarrollo tiene varios focos de análisis. Uno de ellos es la ambientación. Los hombres viven en constante claustrofobia dentro de la base, en contraposición al exterior en donde existen kilómetros de nieve y montañas. El clima es el que obliga a estar hacinados buscando refugio y tratando de entretenerse en lo que sea posible. Esta dualidad de sensación Carpenter la maneja con maestría, haciendo que nosotros mismos nos sintamos incómodos en este encierro. Es como estar a la deriva en el mar “muerto” de sed.
 
Otro punto importante a destacar es el hecho de que uno de ellos tiene a “la cosa” en él, y nadie sabe quien es. Y no solo eso, al mejor estilo de una novela de Agatha Christie, los tripulantes van siendo atacados uno por uno, y no muriendo precisamente sino “transformándose”. El recurso de que el bicharraco pase de cuerpo en cuerpo ya sea porque está arrancando o solo por alimentación es algo que hemos visto recurrentemente en películas de terror actuales. La española “Rec” (2007) es un buen ejemplo de ellas, mientras que lo peor lo pudimos observar en Jason Goes to Hell: The Final Friday (1997) en esa idiota terquedad de darle un sentido sobrenatural a la historia de por sí ya quebrada de Jason Voorhees.
 
Al tratar de eliminar a “la cosa” muchos de los lugares de la base van siendo quemados y/o destruidos, por lo que los espacios habitables se van reduciendo, los recursos son limitados, están incomunicados, la única grúa y helicóptero están destruidos, se agotan las balas y ya nadie confía en el otro. Es un verdadero Apocalipsis el que se vive lejos de la civilización.
 
Un último punto de análisis son los efectos especiales. La película tiene mucha dosis visceral y varias escenas sanguinolentas dada la naturaleza de “la cosa” de querer absorber a otro ser vivo. Los efectos especiales estuvieron a cargo de Rob Bottin quien solo tenía 22 años. Carpenter le dio la oportunidad que el chico no desaprovechó. Sin embargo, la escena más recordada de la película es una mezcla entre el uso de un desfibrilador y un cuasi escape alienígena. Se pueden reír de estos efectos especiales porque estamos en el siglo XXI, pero créanme que en los ’80 fueron espectaculares. No se pierdan lo que viene a continuación.
 

En otro ámbito y no menos importante, la música incidental de la película es obra de Ennio Morricone: una tecla, dos pulsos.
 
Pero lamentablemente en esa época nada fue color de rosa. Por esas cosas de la vida, la película se estrenó el mismo día que “Blade Runner” de Ridley Scott, y ya todos sabemos el éxito con el que goza el filme hasta el día de hoy. Con poca gente en la taquilla y con una crítica que tampoco le fue muy favorable, The Thing se fue redescubriendo conforme pasó el tiempo, llegando a ser totalmente reivindicada en nuestros días, y como mencioné al principio de este artículo, es una película de culto tanto en género como del mismo Carpenter.
 
Apenas tengan oportunidad de verla, véanla. Si ya la vieron, véanla de nuevo. Sigue siendo una película “fresca” para la época, que si nos dicen que hoy es un estreno, estoy seguro que a nadie la extrañaría.
 
Fuentes: @IMDB, @YouTube
 

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