Especial de Brujas Parte I: La Brujería y el Cine de Terror

El culto al misticismo generado por la brujas y sus rituales siempre han sido de curiosidad y ha atraído al ser humano a través de la historia. Desde las épocas precolombinas hay indicios de que éstas utilizaban la brujería para comunicarse con seres superiores o bien mediante rituales proteger a las personas. En la Edad Media la connotación negativa hacia la brujería llegó a tal punto que se inició una caza de brujas siendo castigado el paganismo y todo aquello que fuese en contra de las creencias de la iglesia católica. Esto llegó al punto de mermar la población en casi su totalidad en ciertos lugares y a partir de allí, la cultura popular se ha encargado de darnos una imagen preconcebida de las brujas: generalmente es una mujer anciana, con rostro siniestro y un sombrero puntiagudo que prepara sus pociones en un gran caldero en compañía de su gato negro. Estas mismas creencias e influencias de la cultura popular traspasan nuestra cotidianidad para reflejarse en el mundo del cine. Y ¿cómo no? si uno de los temas que más ha intrigado al hombre es precisamente la brujería y el misterio que la envuelve: hechizos, vudú, wicca y pactos con el diablo son sólo algunos de ellos.
 
La primera película de la que se tiene registro que trate este tema es “Häxan” de Benjamin Christensen de 1922. Está inspirada en el libro “Malleus Maleficarum”, publicado en 1487 por el religioso alemán Heinrich Kramer, en el que se afirma que se necesitan tres elementos para la brujería:

    1. las malas intenciones de la bruja,
    2. la ayuda del diablo,
    3. y el permiso de Dios.

A partir de esto, Christensen desarrolló su idea en parte como documental y en parte como ficción de terror, teniendo como resultado una película censurada y de alto escándalo para la época, pero luego reconocida por sus actuaciones e impactos visuales, siendo relanzada en varias oportunidades. Este fue el primer paso en el mundo del cine hacia las brujas e incluso en nuestra época es destacado. Pero fueron temas como monstruos, vampiros y casas embrujadas los que predominaron en la ficción a principio de siglo. Sin embargo, en la década de los 30’s se estrenó “Vampyr” o La Bruja Vampiro, la cual no logro calar en la audiencia, pero  que posteriormente tuvo reconocimientos por sus aspectos visuales tanto por combinar sombras como por las tomas del director. Recordemos que había una completa ausencia de tecnología y todavía no existían los efectos visuales más elaborados. Sin duda estos elementos hacen de Vampyr un clásico a resaltar en nuestro recorrido.
 
Durante las siguientes décadas se siguió explotando el cine de terror con monstruos como protagonistas. Desde vampiros hasta momias, y si bien se realizaron películas cómicas y de romance, las de thrillers y terror tuvieron predominancia. En la década del 60’s resurge el viejo continente con películas como la italiana “La strega in amore”, y las inglesas “The City of the Dead” y “The Witches”. En La Strega in Amore se refleja bastante bien esa idea preconcebida que tenemos sobre las brujas preparando pociones mágicas para cambiar su aspecto físico en mujeres guapas y así atraer a hombres y lograr enamorarlos. Tanto en “The City of the Dead” como en “The Witches” muestran sacrificios humanos, se ofrece el alma al diablo y sitios están completamente dominados por la brujas. The City of the Dead en particular ha tenido una importante influencia en videos de heavy metal como Iron Maiden, adicionalmente vale destacar la actuación en el film del eterno Christopher Lee.
 
Rosemarys-Baby-02
En la década de los 60’s, específicamente en el año 1968 se estrenaría la que sin duda es una de las mejores películas de terror de todos los tiempos y del cine en general “Rosemary´s Baby” (“El Bebé de Rosemary”), dirigida por Roman Polanski y basada en la novela homónima de Ira Levin,  que trata de una joven pareja recién mudados a un conjunto de departamentos, que no se imaginan que sus vecinos son líderes de un aquelarre que preparan a la mujer para que dé a luz al hijo del Diablo. Una dirección impecable de Polanski,  y Mia Farrow soberbia con el misterio latente de cómo será este hijo.
 
Para la década de los 70’s siguió vivo el auge de la brujería. Se estrenaron películas como “The Devils” donde se retrata el fanatismo religioso de la Francia del siglo XVII y un cura es acusado de practicar brujería. “Season of the Witch” y “The Wicker Man” siguen abordando a las brujas y sus aquelarres, buscando seducir a víctimas que se les unan sin mucho más que destacar. Pero en 1977 Dario Argento nos traería su premiada película “Suspiria”, con una estética y un manejo de la cámara notable. Suspiria gira alrededor de una joven que al ganar una beca en una prestigiosa escuela de baile no se imagina que en la misma suceden terribles asesinatos y que en realidad la escuela está conformada por brujas.
 
Ya para los ochentas nace un cine dirigido a masas y a producir dinero sin mucha calidad. En esa categoría tenemos a “Chucky: El Muñeco Diabólico” y “Hellraiser”, ambas emergieron para traernos rituales vudú y satánicos que desencadenarán una serie de eventos impensables. Hellraiser, de tono mucho más crudo y violento, con una temática que no deja dormir tranquilo. Pero si hay una película que destacar es “Inferno” (1980), de Diario Argento segunda parte de la trilogía de Las tres madres (siendo Suspiria la primera). A pesar de ser mucho más violenta que su antecesora cabe destacar la valentía del director en seguir apostando por esta trama en un mercado que para la época, desde finales de los setentas, se vio enfocado a asesinos en serie (Michael Myers, Halloween).
 
The-blair-witch-project-02
The Blair Witch Project” vino en el año 1999 para marcar una época donde el cine de terror en general era bastante convencional, con una manera ingeniosa de presentar la historia de tres jóvenes que se pierden en el bosque mientras grababan un documental sobre el mito de La Bruja de Blair en Maryland, Estados Unidos. Sin efectos especiales, y solo presentándonos imágenes de lo captados por los tres jóvenes a través de sus cámaras, dejando con la duda si aquello realmente sucedió o todo fue producto de algún estudio cinematográfico.
 
Estos últimos años, el surgimiento de nuevas películas que abordan la creencia de la brujería cobró cada vez más fuerza, quizás por una audiencia que se cansó de historias de monstruos milenarios y de abusos de efectos especiales, y que comenzó a demandar historias de tono más místicas: “Drag Me to Hell”, “Jessabelle”, “The Skeleton Key” abordan las maldiciones gitanas y el vudú. “Silent Hill” basada en el videojuego del mismo nombre nos expone la fe ciega de un culto religioso que creen que sus desgracias se deben a la brujería.
 
En el 2013 “The Conjuring” de James Wan, director de origen malayo quién se dio a conocer con la saga Saw, nos trajo una historia sobre la familia Perron, quienes recién mudados a su nueva casa comienzan a enfrentarse en una serie de eventos paranormales. Deciden contactar a Lorraine y Ed Warren, una pareja conocida por investigar fenómenos de este tipo. Estos descubren que una mujer, Bathsheba, practicante de la brujería, fue quién sacrificó a su hijo y se suicidó para demostrar su devoción al Diablo y de paso dejó embrujada la casa. Lo más perturbador de esta historia no es sólo la excelente dirección de Wan, sino que no tiene que recurrir a trucos gastados y predecibles, y que está basada en una historia real, lo que le dio un nuevo impulso al tema y al género que ahora en este 2016 vuelve a revivir con la película The Witch.
 
La brujería siempre ha tenido una presencia importante en nuestra cultura. Puede que sea un tema que no esté latente todo el tiempo pero siempre encuentra la manera de abrirse nuevos caminos utilizando o no estereotipos y trayéndonos de vez en cuando historias que nos asustan y nos ponen a pensar que las brujas y sus maneras de utilizar la brujería están más cerca de lo que pensamos.
 

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